Archive for 26 febrero 2009

La Espera

La espera aguarda la certeza de lo venidero
La impaciencia te aleja del objeto
y el tiempo se solidifica en un instante
de dolor eterno aislado en el espacio
 
El deseo se abre camino
y se conecta a otro deseo
cuando este se hace posible
entre las infinitas posibilidades
y el espacio de la espera desaparece
 
  
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Para Gloria

 

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no hay reglas para pintar

el instinto es el mejor aliado

a veces consigues algo

muchas fracasas

la pintura son momentos

y al pintar del natural

el tiempo se abre o se cierra

según nuestra disposición

para ver y realizar al mismo tiempo

Si se abre entramos en otra dimensión

si se cierra corre fugaz

ante nuestra parálisis

pero hay que saber que en cualquier caso

el resultado es solo un posible

entre el infinito de posibles

un punto del proceso

Si te caes tienes que levantarte

y volver a intentarlo

y si para ello tienes que cambiar tu mismo

la respuesta es sencilla y clara

el cambio es permanente

Entrada de Aitor Arjol

17 febrero

EL MITO DEL SILENCIO

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EL MITO DEL SILENCIO

Tiempo es de que se sepa
tiempo es de que la piedra pueda florecer
de que en la inquietud palpite un corazón.
Tiempo es de que sea tiempo

Paul Celan

En el silencio caben todos los sonidos del alma. Al ser un elemento "vacío" en principio, es normal que su paradoja, es decir, la "plenitud", tome conciencia en ese estado. Tanto el silencio de tomar el té, como el del mar: silencio cantábrico, silencio mediterraneo, silencio atlántico. Recuerdo, en torno al mar, comparar el silencio de los tres mares europeos que he visto, y del cuarto latinoamericano que he vivido. En conciencia, son silencios llenos de dramatismo, amplitud y inconfesada sensación de que el tiempo es un silencio más, pero elevado a la categoría de mito.

El tiempo es el mito del silencio. No un silencio cualquiera. Sino un silente y embadurnado tipo, con capa y ancho sombrero, que se traslada de una generación a otra, con la partitura del azar o de lo que el destino nos tiene reservados. Y como mito, el tiempo ha estado sujeto a la interpretación de filósofos, poetas, músicos, internautas, capitalistas, campesinos, herreros, caballeros andantes, obreros y amantes.

Pensemos que para un filósofo el tiempo sería como una razón pendiente de ser encajada en un sistema filosófico particular, en ese de Tales de Mileto, Anaximandro, Kant, Foucault o el admirado Bergson que tanto influenció en Antonio Machado. Para un poeta el tiempo es algo divino, inmaterial y caprichoso, o en todo caso, dotado de una belleza fuera de lugar, creador de la angustia o de un valor inexorable. Para el músico, una dulce partitura. Para el internauta, una maleta de banda ancha. Para el capitalista, un factor de producción o de coste.

Pero para el campesino el tiempo es más lento y homogéneo, porque de lo que cae de arriba depende el ritmo de la siembra y la oportuna cosecha. Y Dios le libre de que llueva cuando no es menester o que la pedrisca arruine la esplendorosa fruta del matorral. O que el viento, ese inefable que va y viene a su ritmo, descarne las uvas. El tiempo del labrador, pues, es como una fruta que no depende tanto del capricho como del natural devenir de las estaciones, como un proceso natural, en equilibrio con los solsticios y la aparente soledad del campo.

Si para el noble trabajador de la tierra el tiempo es una azada, para el herrero es un golpe de talle largo. Una sonora bofetada contra el yunque. Un hierro incandescente. La apretura del fuelle. El traqueteo uniforme de la noria. El ritmo del agua. El calor de la herramienta. El fruncir del ceño. La luna impresa en la vena cariótida de su maza. Un tiempo calculado sabiamente por los alquimistas de los minerales que se funden y alean con otros componentes y dejan piezas para la comunidad. Aunque los herreros del ayer, notablemente, son los obreros siderúrgicos del hoy, embutidos en sus buzos llamativos e ignífugos, insertos en un sistema de producción jerarquizado y dependiente del concepto de productividad, algo que bien saben los ingenieros que se pasean con su chaquetilla y cortavientos, aparentando que controlan, pero con más ganas de volver a la silla y el aire acondicionado, que codearse con gente más popular y campechana.

El tiempo del obrero es un contrato social. Una parte de vida que declaran sometida a intereses ajenos, porque con ello dan de comer a sus familias, disponen de una vivienda digna, consumen, gozan de ciertos derechos y tratan de colmarles con una felicidad barata. Eso es lo que tratan de hacerles creer, cuando, en verdad, el tiempo se lo roban descaradamente, con un palmo de narices y dos copas de anís.

Para los caballeros andantes, el tiempo es una aventura sin parangón. Un lustroso agujero de andanzas, peripecias y búsqueda de ínsulas. Un andante igual que ellos, que echa a caminar sin rumbo fijo, hasta que el sol cae y se tienen que echar a dormir con una manta cubriéndoles el talle. Tiempo tentador, sin lugar a dudas. Tiempo para que el caballero andante sea libre, tome la adarga y crea fielmente en la bondad de los molinos. Es un tiempo sobresaliente, para quien desea hacer camino durante unos meses, o años, porque la aventura, de no tener fin, no lo tiene cuando uno va en busca de ellas.

Para los amantes, finalmente, el tiempo es mítico. Desaparece de la órbita toda consideración en torno a la duración del mismo. Es donde conceptos como la inmortalidad o esencialidad rozan la más absoluta perfección y denominación de origen. Donde el silencio se convierte en un mito precioso. Un silencio detenido en el preciso instante en que dos manos se tocan y están así, mirándose, como dos peonzas locas. Sea porque los amantes no tengan mucho que decirse o se entienden a la perfección en la manifestación de sus miradas. Mito porque, de repente, Eros, Psique, Perséfone, Minerva, Afrodita, Hermes, Pan, Apolo o el mísmísimo Zeus, se nos comunican como en aquellas lejanas eras en la que se relacionaban directamente con los hombres. Y quién sabe si, entonces, el silencio no es más que el elogio más bello y divino con el que dos amantes se dicen todo lo que se tienen que decir y después hacen todo lo que tienen que hacer.

Loco

 

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                                   Hay que estar loco

                                   de contento loco

                                   de alegría loco

                                   de las penas loco

                                   del amor loco

                                   loco de cordura

                                   de locura loco

                                   de mirarte loco

                                   de no verte loco

                                   del llanto loco

                                   loco de la risa

                                   de el alma loco

                                   de tu cuerpo loco

                                   de los besos loco

                                   del dolor loco

                                   loco de desengaño

                                   de la vida loco

                                   de ausencias loco

                                   de plenitud loco

                                   de querencias loco

                                   loco de la belleza

                                   de la gracia loco

                                   de fantasías loco

                                   de la razón loco

                                   de desazón loco

                                   loco de tantas certezas

Retorno

 

 

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"… En la medida en que el hombre supera su momento histórico y da curso libre a su deseo de revivir los arquetipos, se realiza como un ser integral, universal….En la medida en que se opone a la historia, el hombre moderno vuelve a encontrar las posiciones arquetípicas. Incluso el sueño, incluso las tendencias orgiásticas, se hallan cargadas de una significación espiritual. Por el simple hecho de encontrar en su corazón los ritmos cósmicos-la alternancia, por ejemplo, día y noche, o invierno y verano- llega el hombre a un conocimiento más total de su destino y de su significación…El centro tomado como canal de unión entre mundos diferenciados en conciencia individual y colectiva como son el infierno, la tierra y el cielo, con sus respectivas cualidades…también como ombligo, génesis embrionaria del mundo en su totalidad-asociación del presente eterno, o del tiempo cósmico, con sus ciclos sacros, a la iluminación a partir de la cual el tiempo profano desaparece y que se representa por un rayo-…y es importante subrayar la trascendencia en abolir los contrarios, trascenderlos, abolir la polaridad que caracteriza la condición humana para acceder a la realidad última…El paso es angosto y dura un instante". Mircea Eliade

 

…de las pilas de papeles guardados aparecen estas citas y como en el eterno retorno, las traigo al presente para recordar la necesidad de romper las dialécticas por las polivalencias y sus nexos de complementariedad

sumerjo las manos en el río de la vida

el mismo en el que tu las sumerges

del cual ambos aprendemos el destino

de unos cuerpos que desaparecerán

llevados por la corriente incesante

que se renueva a cada instante del tiempo

mientras crece el árbol en cuya sombra

reposan los descansos de las fatigas

de entregas a las tentaciones que nos elevan

por el sufrimiento y nos degradan en el dolor

inútil pero eficaz para aliviar el peso material

en los placeres por los que respira el alma

y que nos vinculan a la tierra y al cielo

para reconocer la eternidad en el fin

Despertar

 

 

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Corro a tu encuentro

y aminoro la marcha

agudo dolor me doblega

al final la mano a la pared

el mundo en un metro

a mitad del camino

tu puerta ha desaparecido

En el cielo el azul

tiene un brillo de diamante

mientras contemplo

la palpitación del mundo

como otro cuerpo

en otro lugar

y yo ajeno y sudoroso

me digo a donde iba

En cada instante

 

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Densidad abierta

te vivo de segundo en segundo

y no siempre te siento

no siempre estoy dispuesto

ni preparado para tu plenitud

de seguidas secuencias

desde esta torpeza limitada

 

No desprecio la materia

que liga al mundo en tu espacio

porque soy materia

en donde habita

la eternidad del instante

en un tiempo preciso

que asciende en el presente

entre una nada y otra nada

 

Soy carne que muta

en los momentos que se ofrecen

sin identidad ni significado

donde lo posible se hace eco

en las semejanzas de otras vidas

en las que vivo y muero

porque en ellas todo es eterno

aunque solo sea un preludio

del estado siguiente