Las horas y los días

 

 

 

Dejo correr las horas y los días

para saber qué lugar ocupo

vacilo y me afirmo

porque no puedo negarme

El absoluto ya no es conquista para las almas

La soledad siente la caricia de lo eterno en el olvido

Y en la ilusión del sueño nacen y mueren

los momentos alternativamente repetidos

sin dejar ya los restos de amarguras y fatigas

Y el amor recobra sus desposeídas razones

Entregado desciendo, obsesionado y enfermo, incapaz y febril

dejo correr las horas y sus sombras y los días con sus noches

 

 

Fotos Amara y Antoino 003

Atrapados

 

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Si el espejo se quiebra

y andamos atrapados

para apretar el sueño

cómo realizar sentencias

sobre lo imaginado

sin comprobar que miramos los sueños

desde un solo lado

Esa tarde

 
 
La Tarde
 
Era como otra vida pero igual
amar, hablar, soñar, volar…
Esta vida o la otra
La inconfesable o quizás la única
Siempre es un cuerpo prestado que hace sombras.
 
Texto de
Enzina Santacroce

Utopia

 
Cuando de tanto arrastrarme en el fondo de la sangre
he perdido el cuerpo y sus ansias
miro ésa mano que se extiende como una escalera al vacío
donde nada se ha conseguido detener
y como la hembra que soy,
me extiendo para restituir nuestra resurrección
más allá de nuestras apaciguadas muertes
 
Enzina Santacroce
 
 
 

Mirame

  
Aquí está la mujer que te ama
con nombre de árbol
que dió las maderas al primer fuego
 
Y están las figuras resplandecientes
entregadas cuando te quedas ciego
con las sonábulas voces.
 
Cual es la eternidad de las horas signadas
cuando nos nombramos
en los cuerpos inmemoriales
entre el tiempo que se abre…
 
Tras tus silencios
sé que está el viento trémulo de pasión.
 
Mirame
aquí esta la mujer y ése es el árbol
 
 
 
 
 
             
 
Texto de Enzina Santacroce
 
      

Premonición

 
 
A veces soy esa humanidad innecesaria
fatigada en la pulsación
de aquella criatura primera que con sonidos
y garras aulló en el visual concepto
de la primitiva inquietud de libertad…
 
Extendida
expresó su castidad indefinida de mujer,
en ésa búsqueda de crear itinerarios
para llegar a ti.
 
Apenas era en su espacio cuando te miró.
 
Tenias el brazo en alto de macho defendiendo
su armonía de ciclos correspondientes,
a elegir el sayal oscuro o claro
para cubrir solo las formas…
 
Estoy hoy frente a ti como la primigenia
que comete el desatino de aferrar al signo.
Miro tu cuerpo y sé que ya me has tomado
cuando el instinto en el umbral del presagio
nos acorrala de pasión
 
Sé que tu pie negro ha marcado esa huella armónica
cuando me he perdido en el mundo
Y ahora
que he mirado tus ojos, se que se hace posible.
 
Tu y yo
los primeros o los últimos de la estirpe.
 
Enzina Santacroce
 
 
Pipirigayo

El/la Ultimo/a mono/a

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